Adviento en Levante

 El 30 de noviembre, 12 familias nos juntamos en Mater Dei (Benicassim)

TALLER de ADVIENTO

En la FIESTA de S. ANDRÉS, el primer discípulo/misionero


¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres! Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. Estas son las palabras que me brotan del corazón tras el último encuentro de la región de Valencia-Castellón de FFII. Son del Salmo 125 que también dice «los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares». Merece la pena volver a recordarlo, ya lo vimos este verano, pero de nuevo damos gracias con él a Dios que nos devuelve a la tierra prometida, nuestro verdadero hogar, sacándonos de esa tierra extraña donde permanecemos a veces exiliados.

Personalmente  iba a este encuentro con pocas fuerzas, pidiéndole por el camino al Señor que me regalara su sonrisa para mis hermanos. Ciertamente cada uno viene con sus cargas y preocupaciones, pero decide «aparcarlas» por una tarde… y ¡cuánto bien hace!, porque el Señor siempre nos bendice. Y entonces vuelves a casa con el corazón lleno de esperanza y alegría, realmente confortado. El Señor se hace presente y cercano en el compartir.

Es un verdadero regalo del Señor ver la ilusión que tienen las familias, la tremenda disponibilidad. Así todo es mucho más fácil, ¡ha sido una gozada!. Cualquier gesto,por pequeño que parezca, es importante y construye la comunidad. 

Esta vez nos hemos reunido de nuevo en el Colegio- Seminario Mater Dei, donde tuvimos el último encuentro de verano de FFII. El tiempo nos acompañó y pudimos comer fuera, unos hermanos se encargaron de traer la paella. Después el taller de coronas de Adviento, donde todos los miembros de la familia pudieron participar. Fue muy hermoso contemplar cómo unos cedían los pinceles a otros, que seguían pintando las piñas con los dedos…

A continuación oración de alabanza y después los jóvenes y niños se fueron a sus talleres. Según nos han dicho los padres, se fueron contentos. En el de jóvenes estuvieron realizando distintos juegos, encaminados a la colaboración, el ponerse en el lugar del otro, etc.. En casa ya, le comentaba a Fernando que a veces nos complicamos pensando qué hacer para llegar a los jóvenes y algo tan sencillo como el juego cuánto bien les hace, te diviertes, te relacionas… les ayuda a salir de su introspección y de su mundo digital para ir al encuentro del otro, para construir juntos…

Los adultos que no estábamos sirviendo en los talleres nos quedamos a escuchar una pequeña enseñanza sobre el libro de Rut, seguida del testimonio de un matrimonio amigo de Castellón, Enric y Nuria. Ver la obra de salvación que el Señor va haciendo en los demás nos ayuda muchísimo para seguir confiando en que Dios también vela por cada una de nuestras familias. Nuestra misión es seguir sembrando, tener paciencia y confiar. Como repetiremos hasta la saciedad en FFII ¡Jesucristo es nuestra victoria! 

Después, y antes de la Eucaristía, comprobamos  que  a los padres también nos viene bien volver a jugar… Una sencilla dinámica familiar nos hizo correr como cuando eramos niños, compitiendo en el patio del colegio y pasándolo «como enanos». Tengo la imagen del pequeño Elian, de dos años, que primero corría de la mano de su padre, que llevaba también a su otro hermano de la otra mano. Al quedar el padre  eliminado, no tuvo ningún reparo en seguir jugando sólo. Ya  había aprendido lo que tenía que hacer… abrazar a su pareja, que venía corriendo del lado contrario. Sacad vosotros las conclusiones…

Cabría añadir que  generar un ambiente de confianza, que dé seguridad a estos pequeños es misión de todos.

Finalmente, el broche final, la Eucaristía, presidida por Juan Carlos, director del Mater Dei. El Señor también nos bendice con sacerdotes que saben llegar a los corazones de las familias. 

¡Gloria a Dios!

Susana Espiga

 


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