¿Dónde vas, Calixto?

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         ¿Dónde vas, Vicente? Donde va la gente… La gente, desde primera hora de la tarde de ayer, huía de Madrid. Algunos lo lograron; otros, lo que consiguieron fue una «propuesta de sanción» y tener que volverse para casa. “Cuando la gente tiene tiempo para pensar, se las ingenia para encontrar maneras de saltarse la norma”, aseguran fuentes policiales. Ya de madrugada, tras recorrer 600 kms de autovía, llegaba a nuestra casa una querida familia de Carabanchel: el matrimonio y tres niños menores de siete años.

        Cuando Dios -el hombre Cristo Jesús- deja de ocupar el primer lugar, cualquier diosecillo pasa a ocuparlo… Y podemos relativizar la salud en función de la libertad absoluta y universal o relativizar la libertad en aras de la salud absoluta y universal. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón. «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. 

         Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre» (Lc 12, 32-40).

        La salud (mi salud, nuestra salud) es un gran Bien; pero NO es lo PRIMERO. «Escucha, Israel, el Señor Dios nuestro es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mc 12, 28-30). Con esta pandemia, la experiencia cristiana no puede seguir igual. ¡No volvamos a la normalidad! ¡Por Dios! Esto no es un mal sueño ni un castigo que el Señor nos envía. ¡Él no quiere que todo vuelva a ser como antes!

       «Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 38-39). «El Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad de la persona y el Evangelio de la vida son un único e indivisible Evangelio. El hombre, el hombre viviente, constituye el camino primero y fundamental de la Iglesia» (Evangelium Vitae 2).

       «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (Mc 4, 40). La CRUZ permanece firme mientras el MUNDO gira… ¿Dónde vas, Calixto? ¡Donde va Cristo!

Javier de MontseComunidade Caná

 

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