El increíble verano de los WD

(Iván en la playa de Sta. María del Mar, Cádiz)

Fernando  y Teresa, con sus hijos Álvaro, Isabel e Iván, viven actualmente en Oberursel-Frankfurt. Conocieron la Fraternidad de Familias Invencibles en Madrid, hace 14 años. En ella han encontrado una espiritualidad que acompaña a su familia y a la vez han entendido que no es sólo para ellos sino para otras familias. Por eso, desde hace tres años, tienen un Grupo de Familias en Frankfurt.

Nos han enviado su testimonio de este verano. Del 7 al 13 de agosto han vivido en Encuentro de Verano de FFII en A Ramallosa-Vigo y después el Encuentro Mundial de las Familias con el Papa Francisco en Irlanda, al que han ido también un grupo de Familias Invencibles.

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Como madre de familia para mí fue un privilegio participar este verano en el Encuentro de Verano de Familias Invencibles en Galicia con mi marido y mis tres hijos; poder ir todos juntos, cuando ya por sus edades es difícil cuadrar la agenda, fue delicioso. Me gusta cuando estamos todos y me gusta que los chavales quieran ir y vayan encantados; además lo pasamos bien juntos, conversamos mucho y nos reímos, hay sentido del humor y mucho diálogo en los encuentros. Familias Invencibles cuadra muy bien con nuestro estilo y modo de ser, porque es igual que nosotros, va al mismo ritmo que nuestra familia, no nos estresa y propicia un ambiente seguro de diálogo en el que se crece como persona. Creo que es importante tener una comunidad en la que crecer en la fe y en valores, poder compartir problemas e inquietudes y mejorar como personas, recibir y dar apoyo a otras familias, etc. Las familias se benefician mucho de un intercambio juntas.

Respecto al encuentro concreto de este verano me gustaron especialmente las charlas, vinieron dos terapeutas de familia, psicólogos, gente que exponía de forma culta y muy amena, eran ponentes de alto nivel, con experiencia en temas de actualidad e importancia para la familia. Expusieron problemáticas y situaciones reales. Siempre me interesó la educación de los hijos y disfruté mucho de las charlas y de poder hacer preguntas y compartir después. También me gustó el deporte, los chavales se fueron a hacer paddle surf, creo que son buenos estos espacios de deporte y convivencia juntos; también los ratos de oración y la adoración son una delicia y sientes que tienes todo el tiempo del mundo para estar ahí tranquila rezando, fuera de la vorágine del día a día y de la rutina que muchas veces te limita hasta el tiempo de oración. También me gustó mucho el concierto de rock al aire libre y el testimonio que nos dio el guitarrista Rubén de Lis; especialmente cuando subió a todos los niños al escenario y cantaron un par de canciones que tienen muchos valores (como la canción “No dudaría”, de Antonio Flores). Fue precioso. Son momentos que son una joya y que los niños llevarán como recuerdos en su mochila y son espacios que Familias Invencibles propicia. También me gustó que mi hijo pequeño empezó a tocar la guitarra en este encuentro y ahora toca fenomenal, ya sabe varias canciones y apenas han transcurrido 2 meses. ¡Veo que el encuentro le ha motivado mejor que 50 clases de guitarra! También me gustó mucho la fiesta setentera, hacía tiempo que no me reía tanto.

Nosotros nos unimos a Familias Invencibles en Madrid cuando mi hija mediana Isabel tenía 2 meses, ahora tiene 16 años y mirando en retrospectiva veo que mis hijos deben mucho a Familias Invencibles, todos estos espacios de convivencia, valores, oración, etc. es algo valioso que nos llevamos. Siento que nos hace mejores, nos llena de ideales y me ha ayudado mucho en su educación.

Respecto al encuentro con el Papa Francisco este verano en Irlanda me gustó mucho que la convocatoria fuera en ese país, pues no lo conocía y tenía muchas ganas de ir; está lleno de cultura y tradición católica, grandes escritores, imponentes paisajes e iglesias. Irlanda es un país muy acogedor, que hace sentir bien al visitante, tiene un ambiente muy especial. Su historia no está exenta de dificultades y conflictos, especialmente conflictos políticos con el Reino Unido, las cifras de desempleo, los escándalos de pederastia del clero a los que el Papa está haciendo frente, pero sus valores católicos se perciben en la sociedad; los ves por cómo cuidan a los pobres, por la unión de las familias que es un factor de éxito social que no se da por ejemplo en Reino Unido, por cómo acogen al extranjero y por detalles como el de la radiotelevisión estatal, RTE, que emite todos los días el Ángelus a las doce en punto. Los franciscanos y los claretianos se volcaron con el encuentro, sentimos su acogimiento excepcional. Es muy bonito compartir la fe con católicos de otras nacionalidades en estos encuentros. Ves la unidad y la universalidad de la Iglesia católica. Respecto a la organización me gustó cómo nos recibieron los irlandeses, una lección de organización, acogimiento y buen hacer. Éramos miles de personas y en ningún momento nos sentimos masificados, agobiados… Yo temo las multitudes y en ningún momento me sentí incómoda o insegura, al revés, parecía un espacio familiar en un entorno seguro.

Especialmente destacable fue el discurso del Papa, habló de la importancia de no dejarnos llevar por las nuevas tecnologías y las redes sociales cuando despersonalizan y esclavizan al hombre; dijo que hay que manejarlas con cuidado para no perder el tiempo y para que no rompan el buen ambiente familiar, que nuestros hijos y cónyuges nos necesitan. Me gustó que insistió nuevamente en el perdón y la alegría en la familia, dos grandes valores que no debemos dejar de cultivar nunca.

Teresa, 47 años

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El Encuentro de Verano de Familias Invencibles es una de las actividades que nos gusta a todos los miembros de la familia. Los primeros años asistíamos sólo parcialmente por motivos de trabajo. Fueron los niños los que, fastidiados por perderse parte del encuentro, insistían en que debíamos participar toda la semana. Me gusta ver cómo se sienten cómodos, a gusto, que participan en los actos por propia iniciativa. Y eso es así gracias a que hay actividades dedicadas a ellos, a que hay mucha música y buen ambiente y chicos y chicas de todas las edades. Y lo mismo se puede decir de nosotros. A mí personalmente la música me da la vida y en Familias Invencibles, la música no falta nunca.

Este año, además, los ponentes han hecho que el nivel de la formación haya sido muy alto. Concretamente, las ponencias de Tasio Pérez y Martiño Rodríguez, ambos terapeutas familiares profesionales, con gran don comunicativo, han sido excelentes, con mensajes muy directos sobre la educación de los hijos, la convivencia en familia y todos los tipos de amor que se dan en un ambiente familiar y cómo cuidarlos y potenciarlos. El resto del encuentro ha tenido los ingredientes habituales: laudes fuertes, las mejores eucaristías del año, adoraciones intensas, períodos de descanso, de reflexión individual, en pareja, en grupo… Y como sorpresa este año hemos tenido concierto de Rubén de Lis y su testimonio de vida. Todo aderezado con preciosas vistas gallegas desde el albergue que hacía de sede del encuentro.

En resumen, una cita obligada en el año para toda la familia, necesaria para recargar el espíritu y los valores, más para nosotros que vivimos lejos.

Cuando se anunció que el encuentro del Papa de 2018 iba a ser en Irlanda nos apuntamos sin pensar por dos razones: era en Europa y concretamente en Irlanda, país que no conocíamos; y era una actividad más para hacer toda la familia al completo. Y no nos decepcionó: un país precioso y un encuentro muy bien organizado. Como era de esperar el encuentro fue muy bonito, con diversas danzas, cantautores y testimonios, quizás estos últimos más flojos que otros años. Tampoco decepcionó el discurso del Papa Francisco, que tocó varios temas, como el uso de las nuevas tecnologías e hizo mucho hincapié en el perdón en la familia.

Fernando, 48 años

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Este verano fui con mi familia como siempre al encuentro de verano de Familias Invencibles, me gusta porque tengo amigos, porque me lo paso bien, las misas son bonitas, las fiestas y excursiones también y me gusta rezar, también tocar la guitarra. Estuve bailando con mis amigos y mi primo en una fiesta donde los mayores se disfrazaron y había mucho ambiente.

Este verano también fui con mi familia a un viaje por toda Irlanda a ver al Papa Francisco en un estadio de fútbol. Me encanta mi familia porque no solo hacen planes rollo, sino que hubo de todo: vimos paisajes, una fábrica de cerveza donde te explicaban todo en inglés, un asentamiento neolítico, los acantilados de Moher y Kerry, la península de Dingle, el anillo de Kerry, fuimos por las noches a los pubs, donde jugué a las cartas con mis primos, saqué muchas fotos y al llegar a ver al Papa mi hermana y yo nos encontramos con unos amigos que como tienen un familiar discapacitado tenían sitio en segunda fila y nos fuimos con ellos y vimos al Papa a 10 metros. El escenario tenía acróbatas, danzas, luces y sonido, fue muy bonito. El Papa nos dijo muchas cosas.

Iván, 15 años

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Lo que más me gustó del viaje a ver al Papa fueron 2 cosas. Primero, el paisaje. Irlanda es precioso y muy impresionante (¡vayas a donde vayas!). Disfruté muchísimo recorrer todo el sur con mi familia y ver desde castillos hasta acantilados. Lo segundo (más relacionado con el Papa) fue ver a tanta gente reunida solo para ver al Papa. Había miles y miles de personas, todas reunidas en ese estadio, y todas unidas por el Señor. Yo tuve suerte y pude sentarme casi en primera fila, y me encantó la charla del Papa también, por supuesto.

Isabel, 16 años

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Este verano me ha gustado mucho porque he disfrutado de varios viajes con mi familia. Yo vivo y estudio por mi cuenta en Holanda y no puedo disfrutar ya de largos periodos con mi familia. Un viaje fue a Galicia al encuentro de Familias Invencibles, donde tengo muy buenos amigos, gente de confianza con los que puedo hablar y disfruto y puedo hablar con confianza. Este encuentro está bien porque te renueva la fe. Y el otro a Irlanda a ver al Papa Francisco. Me gusta el estilo directo del Papa Francisco, cómo se centra en hablar con energía y claridad. No es un gran orador preocupado por dar mensajes bonitos o por la estructura del mensaje, sino que le importa la gente, el día a día, orientar a todos en valores y en la fe. Por supuesto fue impresionante ver ese estadio de fútbol lleno de gente escuchándole. Este Papa es muy bueno para los jóvenes porque se le entiende muy bien.

Álvaro, 19 años

 

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