Él viene a los suyos…


     Nuestro Dios viene a nosotros, allí donde se encuentra cada uno. Viene a reinar, a triunfar, a salvar. ¡Viene a hacer posible lo imposible! Jesús viene… se pone delante de nuestros ojos, de nuestra situación, y nos dice:  (y pronuncia nuestro nombre), ¿qué quieres que haga por ti? ¿De qué quieres que te salve?

     Conocemos la obra de Dios; la hemos experimentado muchas veces. Pero esta Navidad, este presente, este hoy… es distinto de otros. ¡Es el tiempo de Dios para ti!    

«Danos ojos de niño
que nos salven de la rutina.
que nos hagan ver esas pruebas
que parecen no tener salida
con la confianza de un niño.
Enciende de luz todos nuestros horizontes,
enciende de generosidad nuestras manos.
Concédenos vivir encendidos.»
(Ermes Ronchi)
«Vino a los suyos… y los suyos no lo recibieron. Pero a todos los que lo recibieron,
a quienes creen en su nombre, les dio el poder de ser hijos de Dios» (Jn 1, 11-12)
 

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