Familias Invencibles es mi lugar

Familias Invencibles es un lugar para compartir con otras familias, lugar de encuentro y de amistad, unidos por la fe en Jesús vivo en cada uno de nosotros. ¡Él es EL REY!

Quiero compartir lo que ha supuesto el Encuentro de Familias en Ávila, este verano, para mí y mi familia. Hemos estado más tiempo en familia, aunque pareciera que nuestros hijos estuvieran a lo suyo. Cuando les veía no muy centrados, el Señor me decía que diera GRACIAS porque lo que sucedía era para mí, para crecer en Su CONFIANZA. Aún estando distraídos, Dios es más grande y fuerte, y obra a través nuestro. Esta ha sido una llamada a poner nuestra confianza en Dios: Tú ocúpate de las cosas del Señor y Él se ocupará de las tuyas.

El Espíritu Santo no nos falla jamás. Una rendija de tu corazón -qué poco nos pide-… y obra milagros de los que parece que no se ven, aunque nos transforman. En cada uno obra el milagro que necesita. A lo largo de mi vida han sido tantos, que como propósito tengo el recopilarlos para que se vea Su GLORIA.

El Señor nos recibe, nos acoge continuamente, nos da una y miles de oportunidades, haciendo de nuestro corazón de piedra un corazón de carne. Mi casa ha cambiado, mi corazón ha cambiado. No sé muy bien si el corazón de mi esposo e hijos han cambiado como yo quisiera, aunque estoy segura que sí como Dios quiere. Quizás no estemos rezando en familia, aunque hemos avanzado en encontrarnos entre nosotros. Más paz en el corazón, más armonía, más deseos de diálogo y encuentro; más amor en nuestra casa; más libertad de la buena, de la de Jesús.

Es un camino a veces difícil, este de seguir abiertos al Espíritu…. Aunque después de mis infidelidades, deambulaciones y flirteos varios con lo que supuestamente da la felicidad, NO HAY NADA NI NADIE COMO TÚ, SEÑOR. No puedo decir ni hablar de mi conversión; puedo hablar de mi miseria y debilidad, y de la obra de Dios en mí y en mi familia. ¡Porque el Señor nos AMA, ama a su pueblo!

El regreso al trabajo ha sido duro y Dios me regaló el primer día una acogida cariñosa de muchos compañeros. Los problemas y dificultades siempre están, no faltan. Y de la mano del Señor los afronto: ya sabéis, con el INVENCIBLE… pues eso, ¡INVENCIBLES!

Este fin de semana ha sido especial. El Señor me ha regalado varias conversaciones con mi familia que nos han llenado de paz. Ha sido una explosión de alegría, de cercanía y de encuentro que me ha agrandado el corazón. Para nosotros, es muy importante la nutrición que recibimos de Familias Invencibles. Sin la comunidad, nos extraviamos; y en Familias Invencibles nos escuchamos, nos apoyamos, nos reímos, nos queremos.

Mi marido dice que todavía no se ha convertido. No se da cuenta… No sabemos poner palabras; y aunque nosotros no miremos al Señor, yo siento SU mirada de Misericordia. A través de mi familia, inmenso regalo del Señor, siento sus constantes guiños.

Agradecida por vuestro trabajo para hacer posible el Encuentro, por vuestra acogida y cariño. No ha faltado detalle. La compañía de dos amigos sacerdotes… otro regalo.

Sin duda alguna, DIOS se ha mostrado y se muestra muy, muy GRANDE. ¡Nos AMA! Y casi se me olvida: abrazados con la ternura y el Amor de María, nuestra Madre protectora, que nos enseña a vivir en alabanza.

¡Gracias a todos y gloria a Dios!

Lorea Fernández-Baldor

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