¿Quiénes somos?

Surgimos en el seno de la Iglesia de España al comienzo del tercer milenio, como una respuesta a la insistente llamada de S. Juan Pablo II en favor de la evangelización de la familia y una llamada a vivir nuevos caminos en la espiritualidad familiar, para ser testigos de que Cristo vive y es la salvación del mundo y de las familias hoy. Porque el futuro de la Iglesia se juega en el día a día de nuestras familias. Y las familias necesitamos fortalecernos: crear espacios de fraternidad donde se descubran nuevos horizontes y se afiance la Vida en el Espíritu, haciéndose más concreta y real. De forma aislada, no se puede vivir en el mundo sin ser del mundo. Es en la comunión fraterna, como cada familia se ve fortalecida e impulsada en su vocación.

Somos una FRATERNIDAD de FAMILIAS del siglo XXI que hemos experimentado la acción renovadora del Espíritu Santo en su Iglesia y su gracia poderosa en el Sacramento del Matrimonio haciendo de nuestros hogares verdaderas Iglesias domésticas en las que se vive la oración en común, la hospitalidad, el servicio y la evangelización. Personas de muy diferente edad, procedencia, condición socioeconómica, nivel cultural, capacidad física e intelectual, etc. Estamos en Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla-León, País Vasco, Navarra, Aragón, Madrid, Levante, Andalucía, Cataluña, Extremadura, Frankfurt, Ratisbona…

Una buena parte somos de la Renovación Carismática: participamos en Grupos de Oración  o formamos parte de Comunidades Carismáticas. Y hay familias que simplemente estamos comprometidas en nuestras parroquias o procedemos de otros movimientos eclesiales.

Las familias que vivimos cerca (en la misma ciudad o zona) nos reunirnos una vez al mes para orar, dialogar, formarnos compartir y celebrar. Estos encuentros fomentan la fraternidad. Cada encuentro exige de nosotros desarrollar los dones del Espíritu Santo. La creatividad, la generosidad, la hospitalidad… Durante estos años hemos visto la amistad que se genera entre nuestros hijos. Y, en muchas ocasiones, son los hijos pequeños o grandes, los que impulsan la fe de los padres.  Mantenemos un principio de solidaridad y compartir de bienes, favoreciendo económicamente a niños y familias numerosas. Siempre que es posible, unas familias acogemos a otras en nuestras casas, de modo que cada familia tiene casas por toda España. Se hace realidad la Palabra: «Mirad como se aman».

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