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El sábado 16 de mayo de 2026 tuvimos el ENCUENTRO mensual de Familias Invencibles en Madrid
Comenzamos, como cada Encuentro, con una bonita alabanza, que fue muy ungida y de gran bendición para todos. Oramos por José Manuel y Yolanda, una nueva familia, que asistían por primera vez. También oramos por la familia de Jesús y Zuzanna, que están esperando la llegada de su cuarto bebé para el mes de junio.
Y, a su vez, rezamos por todas nuestras intenciones personales y familiares. Se nos dio la oportunidad de abrir la Biblia y nos salió Ezequiel 21,3-5. Como anticipo de Pentecostés, se nos habla del fuego eterno que Dios quiere prender en nuestros corazones. También se nos quedó grabada una palabra en particular: “juglar”. Nosotros no queremos ser juglares de fábulas, sino “juglares de Dios”.
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La Enseñanza nos la dieron Jesús y Charo, que nos hablaron del don del Temor de Dios. Fue preciosa. Nos hicieron ver el tremendo amor que Jesús nos tiene.
Nos hicieron dos preguntas:
1 – ¿Cómo es mi relación con Dios?
Todos respondimos que al principio nos cuesta ponernos, ya sea en el rezo del Rosario, la misa diaria u otros deberes cristianos. Pero la conclusión fue, que según se persevera en la oración en el amor a Dios, ya no cuesta, sino que es algo que necesitamos como el respirar.
2 – ¿Qué veo en mi vida que Dios detesta?
Esta fue una pregunta fuerte en la que todos tuvimos que mirarnos directamente al corazón para poder contestarla y fue de mucha bendición.
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En la Dinámica con los niños se nos presentaron dos recetas:
La primera era una receta llena de actitudes malas del día a día como… peleas, rencores, envidias, enfados…y el resultado fue una receta malísima y eso no se lo pudo comer nadie.
Pero… la segunda fue una receta con mucho amor, en la que, con la ayuda del Espíritu Santo, usando las gafas de Dios, que nos permiten ver lo que Dios ve, pudimos encontrar los ingredientes más ricos, así que pusimos: besos, abrazos, perdón, paz y mucho amor….
Y de esa quisimos probar todos y estuvo ¡muy buena!
Terminamos rezando y después vino el compartir, que fue una experiencia preciosa con todos los hermanos que allí estábamos.
¡Gracias Señor por lo bueno que eres con todos nosotros! ¡Gloria a Dios!
Luis(Jr) Lastres
