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El pasado 28 de marzo tuvimos de nuevo un precioso Encuentro de Familias Invencibles. En vísperas del Domingo de Ramos, nuestros corazones necesitaban alabar y aclamar a Nuestro Señor, y así comenzamos la Alabanza con mucha fuerza y alegría.
La lectura de la Palabra, Daniel 4, 33-34, nos hizo -como a Nabucodonosor- mirar al Cielo, sentirnos sanados y alabarle por siempre. Le pedimos también al Señor su Agua Viva que sana, para que restituya nuestra vida y la de nuestras familias, y nos colme de plenitud en Él.
Les dimos la bienvenida a Teresa y Fernando, orando por ellos y por todos aquellos que se encontraban enfermos. Felicitamos también a la pequeña Sara, que cumplía dos años y que nos regaló una preciosa sonrisa mientras le cantábamos el Cumpleaños feliz.
A continuación, Gabriela y Nacho nos dieron una preciosa Enseñanza sobre el don de Ciencia. Este don del Espíritu Santo ilumina nuestra inteligencia más allá de la racional y nos da lucidez para ver el mundo como Dios lo ve. Nos permite ver lo visible como reflejo de lo invisible y descubrir en las criaturas las huellas del Creador, haciéndonos partícipes de la limpieza y el juicio de Dios..


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Tras la Enseñanza, tuvimos una divertida dinámica dónde los menos jóvenes tuvieron que hacer un poco de ejercicio, sentándose y tumbándose en el suelo para apreciar cómo tratar la Creación con delicadeza.
La puesta en común nos llevó a reflexionar en cómo mirar más allá de los acontecimientos y ver en ellos lo que Dios nos quiere decir.
Después, junto a los más pequeños, rememoramos la Entrada de Jesús en Jerusalén, aclamándole con nuestros ramos en las manos.
Y, como siempre, terminamos con una maravillosa cena compartida.
Luis y Alicia
