Ingredientes para una Primera Comunión: Una niña, o un niño, un Dios más bueno que el pan, una familia donde crecer, y un pastor (preferentemente oliendo a oveja)…
Somos una FRATERNIDAD de FAMILIAS que experimentamos la acción renovadora del Espíritu Santo en su Iglesia y su gracia poderosa en el Sacramento del Matrimonio haciendo de nuestros hogares verdaderas Iglesias domésticas en las que se vive la oración en común, la hospitalidad, el servicio y la evangelización.