El pasado sábado día 23, tuvimos un encuentro muy especial para esta gran familia que compartimos en el Espíritu. No fue de la forma habitual, no hubo esos abrazos y esos “achuchones” que nos repartimos cuando nos encontramos de forma presencial pero, bendita la luz…
Somos una FRATERNIDAD de FAMILIAS que experimentamos la acción renovadora del Espíritu Santo en su Iglesia y su gracia poderosa en el Sacramento del Matrimonio haciendo de nuestros hogares verdaderas Iglesias domésticas en las que se vive la oración en común, la hospitalidad, el servicio y la evangelización.