A los esposos cristianos se les pide que se amen. Ni más ni menos. Pero se les pide que se amen de tal manera, que todas las relaciones entre ellos no puedan en modo alguno estar presididas por otro criterio. No hay otra justicia sino la caridad: el amor. Y…
Somos una FRATERNIDAD de FAMILIAS que experimentamos la acción renovadora del Espíritu Santo en su Iglesia y su gracia poderosa en el Sacramento del Matrimonio haciendo de nuestros hogares verdaderas Iglesias domésticas en las que se vive la oración en común, la hospitalidad, el servicio y la evangelización.