Dios nos ha escogido desde siempre, desde toda la eternidad. Nos mirado. Se ha enamorado de nosotros. No de nuestra belleza, sino de la belleza que Él puede poner en nosotros; de esa diadema, de ese vestido de fiesta, de esa hermosura que es su gracia. El Señor se ha enamorado de nosotros…
Somos una FRATERNIDAD de FAMILIAS que experimentamos la acción renovadora del Espíritu Santo en su Iglesia y su gracia poderosa en el Sacramento del Matrimonio haciendo de nuestros hogares verdaderas Iglesias domésticas en las que se vive la oración en común, la hospitalidad, el servicio y la evangelización.