Encuentro de INVIERNO

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El 21 y 22 de febrero de 2026 se celebró en Majadahonda el XXV ENCUENTRO de INVIERNO de Familias Invencibles, con el lema “He venido a prender fuego”.

Lo mejor de los Encuentros de Familias Invencibles es ver de forma real cómo las familias viven unidas la fe. En primer lugar cómo vive cada familia su fe de forma particular, cada una en sus circunstancias. Es una alegría ver a los matrimonios unidos y a los hijos viviendo en esa unión con Jesús que hace a cada familia especial y una luz en el mundo.

Después el compartir este sentir unas familias con otras, es precioso estar con familias que ya has conocido desde hace años y también conocer a familias nuevas, pues la conexión es muy fácil. Se nota la presencia del Santo Espíritu de Dios que nos hace reconocer a los hermanos y amarlos en un espacio de tiempo tan breve que si no fuera por Él sería totalmente imposible.

En cuanto al Encuentro en sí, como siempre cuidado y lleno de amor de Dios, en el que todos tenemos cabida. Los niños y jóvenes tienen sus actividades que les enseñan y además les ayudan a relacionarse entre ellos, sintiéndose seguros y cuidados. Los matrimonios y adultos tenemos momentos de formación que como siempre nos ayudan a mejorar y replantearnos nuestras actitudes para ser mejores.

Y como momentos importantes, las Eucaristías y la Adoración al Santísimo, siempre tan especiales, aquí sólo Dios sabe lo que hace en nuestros corazones.

Como siempre, los Encuentros de Familias Invencibles te ayudan a decir como en el monte Tabor, “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí!” (Mt17,4), pero una cosa está clara y es que cuando volvemos a casa después del encuentro siempre volvemos con más fuerza y esperanza, para vivir con coherencia nuestra vida cristiana, con Jesús en el centro y acompañados de María, nuestra Madre.

Familia Vivas Gómez

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TESTIMONIOS

Fernando y Anna (familia de Madrid)

El viernes previo al Encuentro de Familias Invencibles vimos el abismo, sentimos un gran vértigo. Después de una larga época de problemas económicos, perdíamos una de nuestras principales fuentes de ingresos. Estábamos a un paso de tenernos que ir de nuestra casa. Una casa que construimos nosotros mismos durante años. Sentimos miedo e impotencia. Nos habíamos apuntado al Encuentro y decidimos continuar con ello… buscando encontrarnos con el Señor.

Allí fuimos y, como siempre, desde la acogida hasta la despedida del Domingo sentimos el amor de Dios a través del cariño y la entrega de los hermanos. Qué trabajazo hace el equipo de servidores. Con la Eucaristía, la alabanza, la intercesión y las enseñanzas nos fuimos llenos del amor de Dios y encontrando paz. Nos fuimos con el corazón cambiado, llenos de agradecimiento a esta gran familia de familias. 

¡Gloria a Dios!

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Guadalupe y José (familia de Cáceres)

En este Encuentro de Invierno de Familias Invencibles, a mí -sobretodo- Dios me ha hablado de la Humildad, me ha hecho ver la falta que me hace, para aceptar cada día su voluntad. También me ha confirmado que mi vocación es el amor, que nada de luchar siempre por el éxito o cosas superficiales… que no busque tanto la aprobación ni de la gente, ni de mi familia, que busque más pasar desapercibida y no esperar el agradecimiento de mis hijos. Tengo que seguir los pasos de María que guardaba todas las cosas en su corazón y pasaba a un segundo puesto. No llevarle la contraria a mi marido, que para eso es el padre de familia y Dios le ha dado esa autoridad. Mis hijos han venido muy contentos y quieren repetir, por lo tanto eso ya es en sí un milagro. A José y a mí también nos ha encantado la Adoracion y la intercesión.

¡Alabado sea Dios!

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