Hace más de veinte años, un pequeño grupo de personas, empeñadas en vivir su fe en familia a toda costa, iniciaron un camino común. Al principio, vivir la fe en familia significaba refugiarse en un puerto seguro; hoy día debemos reflexionar si Dios no nos pide que dejemos…
Somos una FRATERNIDAD de FAMILIAS que experimentamos la acción renovadora del Espíritu Santo en su Iglesia y su gracia poderosa en el Sacramento del Matrimonio haciendo de nuestros hogares verdaderas Iglesias domésticas en las que se vive la oración en común, la hospitalidad, el servicio y la evangelización.