Una FAMILIA de FAMILIAS

 El pasado sábado 21 de septiembre nos reunimos en la Parroquia de la Visitación en las Rozas dando comienzo al nuevo curso. Lo hicimos con toda la ilusión y el entusiasmo que esto supone. Cuando íbamos llegando, tuvimos una gran acogida por parte de los servidores y todo era alegría y gozo de volver a vernos. En este clima de ENCUENTRO, fuimos colocándonos en nuestros sitios deseosos de dar comienzo la oración comunitaria.

La oración estuvo en todo momento ungida con cantos de alabanza, gratitud y adoración. La alabanza fue muy fuerte e imploramos con fe que el Espíritu Santo se derramase generosamente como lluvia fina, penetrando hasta lo más hondo de nuestro ser. Algunos pidieron ese fuego y lluvia del Espíritu para zonas concretas de la relación conyugal y/o familiar que están especialmente secas… Fue muy bonito hacerlo así.

Dios nos habló al corazón a través de una canción en la que repetíamos como un eco: “Todo lo haces NUEVO, Señor”. Así lo sentíamos y lo manifestamos a través de la oración, que Él quiere que abramos una etapa NUEVA este curso, que quiere que estemos abiertos a las novedades por las que Él nos va a guiará.

La Palabra con la que Dios nos habló fue Isaías 62, 10-12:

Pasad, pasad por los portales, despejad el camino del pueblo, allanad, allanad la calzada, limpiadla de piedras. El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra: “Decid a la hija de Sion: mira a tu Salvador, que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede”. Los llamarán “Pueblo Santo” “Redimidos del Señor”. Y a ti te llamarán “Buscada” “Ciudad no abandonada” .

Dimos gracias a Dios porque a través de su Palabra nos llama a quitar las piedras que nos estorban en nuestro camino y así también allanar el camino del resto del pueblo. Dimos gracias a Dios por su Palabra, por el llamado que nos hace a dar a conocer la salvación de Dios a los que Él ponga en nuestro caminar. Dimos gracias a Dios porque cada uno de nosotros somos conscientes de que el Señor nunca nos ha abandonado, nunca nos hemos sentido “Ciudad Abandonada”, sino que Él siempre nos ha cuidado y protegido, siempre nos hemos sentido “Buscados”.

.

Después de la oración en comunidad que fue una gozada, llena de vida y alegría, tuvimos un momento de intercesión general por las dos familias que vinieron por primera vez. Y luego intercedimos todos por aquellos hermanos que lo necesitaban, ya sea por enfermedad u otra situación complicada que están viviendo. También dimos las gracias por tantos años de cariño y dedicación a nuestros hermanos Julio y Letty que dejan el servicio. Oramos por ellos y por su familia.

A continuación, Mario y Adriana nos hablaron de la identidad de nuestra Fraternidad de Familias Invencibles, ahondando en las características que nos distinguen, y que tenemos que trabajar y esforzarnos en desarrollar. Tres de ellas son:

1- Somos una familia de familias, una verdadera gran familia. Tenemos que ser conscientes de ello para vivirlo así. Comentábamos cómo, pase el tiempo que pase sin vernos, el vínculo que nos une es tan fuerte que siempre nos sentimos como en casa.

2- La oración familiar es uno de nuestros pilares y que nos enriquece espiritualmente y que nos mantiene unidos en el Señor, para luego poder llevar este Amor a otras familias.

3- Como familia, también tenemos que salir de nuestra zona de confort e ir a otras familias de fuera de nuestros entornos para poder ayudarles y atraerles a Familias Invencibles o a otros grupos de la Iglesia, donde puedan encontrar lo que Dios quiere para ellos.

Después de esto, nos separamos en dos grupos para poder hacer un compartir basado en tres preguntas. Fue muy bueno y bonito poder hablar y compartir más íntimamente de cada una de las situaciones familiares relacionadas con los temas planteados en las preguntas. Nos sirvió a cada uno para reflexionar sobre ello y también para abrir el corazón a los que nos escuchaban; a todos nos permitió conocernos un poco más.

También tuvimos una dinámica para conocernos más en nuestra fraternidad. Estuvo guiada por José y Bea , apoyados por varios niños, en la que todos nos pusimos de pie en el centro para ir contestando a preguntas sencillas que nos sirvieron para interpelarnos de forma clara si nos posicionábamos hacia la derecha o hacia la izquierda según la contestación.

Para finalizar, los niños nos deleitaron y alegraron con un pequeño teatro muy bonito en el que todos realizaban un mismo trabajo (picar piedra) y al preguntarles a cada uno de ellos cuál era su trabajo y como lo vivían, las contestaciones de cada uno eran totalmente diferentes: uno de queja, otro de conformismo, otro de ver la labor tan buena que pueden ofrecer a la sociedad y otro de entusiasmo por formar parte de la construcción de una catedral.

Concluimos la tarde compartiendo una rica cena en la que aprovechamos a hablar unos con otros y  crear lazos de cariño y amistad.

Inmaculada Antón

Comentarios cerrados.