Encontrar al Señor en FAMILIA

Siempre esperamos con mucha ilusión el Encuentro de Invierno de Familias Invencibles. Para nuestra familia es importante compartir entre nosotros y con otras familias nuestras experiencias y nuestra fe en Jesús. El encontrarnos -cada vez que podemos- con otras familias es muy bueno para nosotros; nos une en la comunicación y el cariño, nos ilusiona. Cada Encuentro nos deja una huella más profunda y las ganas de crecer, de seguir apoyándonos en Aquel que lo ha dado todo por nosotros.

«Si me buscáis de corazón, me encontraréis» (Jer 29, 13) 

Este año venía con nosotros nuestro hijo con dos jóvenes amigos scouts, que iban a hacer un voluntariado ayudando en las actividades con los niños de 10 a 12 años. Venían a ayudar, aunque la sorpresa se la han llevado ellos, sintiéndose acogidos, queridos y reconocidos por todas las familias y, sobre todo, por nuestro Señor. Todos se lo hemos visto en sus caras de felicidad. Y es que esto es lo que somos: familias que nos evangelizamos las unas a alas otras.

Por la mañana, el sábado, comenzamos con una alabanza, agradeciendo a Dios tantas bendiciones y cosas buenas de nuestra vida. La primera -por supuesto-  la FAMILIA. Todos coincidimos en que, aunque sople el viento y la marea, aunque no estamos ninguno libre de dificultades, con Dios y el apoyo de otras familias se vive una vida más dichosa. Somos una fraternidad y en su centro está El Señor. 

Los adultos escuchamos, en esta ocasión, dos enseñanzas y un testimonio muy especial. Nacho y Marisa compartieron unas cuantas claves para que un matrimonio viva superando los muchos problemas que nos sobrevienen, llegando a la conclusión que un MATRIMONIO donde Dios está presente en la oración cada día, en familia, es INVENCIBLE. No basta vivir en el amor humano: Jesús nos regala la Gracia de su amor.

Y el testimonio de Santi, un padre de familia de tres hijos que habían despedido a su esposa y madre tras unos años de dura enfermedad. ¡Vaya catequesis tan preciosa de cómo vivir un duelo con tantas lágrimas de pérdida y de consuelo a la vez! Esto sólo se puede vivir así en un encuentro profundo de fe con el Señor a pesar de lo doloroso de la pérdida.

El sábado por la tarde tuvimos un compartir para los matrimonios sobre los cinco lenguajes del amor. A través de unas preguntas, reflexionamos en matrimonio, y con ello podemos seguir trabajando en nuestra relación como esposos, padres e hijos cada día. Cuando escuchas los testimonios de otras personas, ves cómo Dios actúa en ellas y te identificas con sus vivencias, creciendo en ti el deseo de poner a Jesús en el centro de tu vida y en el centro de nuestra familia. También disfrutamos una dinámica de juego entre todos, pequeños y mayores, que nos aportó alegría y diversión además de unas muchas risas.

La Eucaristía es el momento más importante del Encuentro, en el que somos testigos de lo que el Señor ha ido haciendo durante ese día y medio; también de lo que seguirá obrando en nosotros en días.

En el momento de Adoración del sábado, cada familia a los pies del altar… Jesús, en el Santísimo, se acercaba y nos reunía entorno a El.  Con fe, la que Él nos regala, le pedimos que bendiga nuestras familias, que obre milagros, que cuide los proyectos de nuestras familias.

Mi familia es una como las demás, con sus limitaciones; pero es INVENCIBLE en Él. Y, cada vez que podemos, nos unimos a estos Encuentros para hacernos más fuertes en Jesús.

Lorea Fernández-Baldor

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