Un Dios sorprendente

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La reunión de Familias Invencibles de Madrid (FIAT) de este inicio de curso se puede resumir en la palabra “extraordinaria”: el Señor nos ha sorprendido continuamente. Desde el principio, con la alabanza, y continuando con la Adoración en su presencia Eucarística.

Delante del Santísimo hemos orado e intercedido por cada familia una por una. Hemos recibido cada familia una Palabra de parte del Señor y un bienvenido a casa. Sería importante que cada uno lo compartiéramos después, que lo recibido ahonde en nosotros. El momento especial ha sido cuando se ha orado por las familias que no habían podido estar y que han estado muy presentes. El Señor nos ha llenado con sus detalles de cariño y su bendición.

A continuación, Mario ha recordado el curso pasado con un pequeño resumen de lo tratado. Y Adriana nos ha urgido para que todos estemos unidos colaborando en el servicio. Los servidores del grupo no son los poseedores, sino que todos actuamos como comunidad y todos somos importantes y necesarios. Estamos llamados a un compromiso para hacer que este grupo de familias crezca y así compartir el gran tesoro = “El Señor”.

Respondiendo a esta llamada, José y Beatriz se han incorporado al equipo de servidores.

En este momento han llegado por sorpresa nuestros hermanos José y Rosa, y fue como revivir cuando la Iglesia estaba orando por Pedro en la cárcel y él llamó para que le abrieran. Vivimos ese momento de ilusión y alegría.

Para mayor gloria de Dios, hemos recibido una nueva familia: Andrés y Geovanna con sus 4 hijos: Dulce, Giovanny, Ezequiel y María Trinidad. ¡Damos gracias al Señor que sigue llamando familias a su Fraternidad de Familias Invencibles!

El compartir la cena ha sido especial para nosotros porque era el día del cumpleaños de Daniel, nuestro hijo, ausente por estar en una misión. Hemos adelantado el cumpleaños de Samuel del día 28 y hemos dado gracias por la salud y las oraciones respondidas tanto por Roberto como por Samuel.

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Y ya creíamos que estaba todo terminado… pero el Señor se reservaba una sorpresa. En la sala vecina se estaba venerando una reliquia del Padre Pío de Pietrelcina, porque era su fiesta. El sacerdote ha tenido a bien pasar con la reliquia y venerarla. Para sorpresa nuestra, Samuel, nuestro hijo ha recibido la imposición de la reliquia, que no era otra que una estola del Padre Pío. Ha sido tan especial, que si otras veces hemos venerado reliquias tras un cristal protegidas, ésta estaba tal cual. Y hemos podido venerarla directamente.

En este principio de curso y con tan gran bendición, damos gracias a Dios porque su sueño de tener familias unidas sigue vivo.

Marta Fernández

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