Vivir en FAMILIA

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El sábado 27 de abril nos volvimos a reunir las Familias Invencibles de Madrid en la Parroquia de la Visitación (Las Rozas). En este tiempo de Pascua, en espera de Pentecostés, el Encuentro fue una nueva oportunidad para celebrar todo el amor con  Dios que llena nuestras vidas y familias.

Tras saludarnos unos a otros con gran alegría por el reencuentro… Se presentaron los nuevos matrimonios y también aquellos que llevaban bastante tiempo sin venir. Comenzamos con una potente y ungida alabanza que nos hizo entrar en calor y llenarnos de Espíritu Santo.

Tras la alabanza, la Palabra que vino a nosotros fue del Evangelio de San Lucas 11, 9-13: “Pedid y Dios os dará, buscad y encontrareis, llamad a la puerta y se os abrirá”. El buen Padre está siempre atento a nuestras necesidades y lo sabe antes de que le pidamos nada, pero le gusta que se lo pidamos de forma perseverante en la oración de cada día.

Posteriormente, tuvimos la fortuna de poder escuchar la Enseñanza del matrimonio formado por los teólogos Óscar Henao y Luz María Cuartas, de la Escuela Bíblica Católica Yeshua de Medellín, Colombia. Podéis sintonizar la radio de la Escuela Bíblica a través de la app “Yeshua Radio”. En Internet encontraréis mucha información y Enseñanzas de la Escuela Bíblica.

Nos recalcaron la importancia, vital para el cristiano, de conocer la Biblia, en la cual se sustenta nuestra oración con el Padre. La Enseñanza se hizo en base al Evangelio de San Mateo en su capítulo 18: “El discurso sobre la vida de la comunidad”. Para nosotros nuestra principal comunidad es la familia.

Este capítulo recoge las herramientas necesarias para vivir en comunidad y para solucionar los conflictos. Los conflictos son inevitables en las relaciones, estuvieron, están y estarán. El principal punto a tener muy en cuenta es que tenemos que tener claro cual es nuestro objetivo, y no es otro que Jesucristo. Si el objetivo no esta claro, nuestra vida se queda retenida en los conflictos y estos nos amargan la vida. El conflicto hay que relativizarlo en base al objetivo principal.

Ante el conflicto, hay que saber que todos se solucionan, pero para ello hay que seguir un camino basado en el diálogo, buscando el sitio y el momento adecuado, evitando los “tonillos” o las formas de hablar que hieren a los otros, muchas veces causado por nuestra propia baja autoestima, que nos lleva a querer quedar por encima. Tenemos que ser empáticos y entender al otro y no sentirnos víctima.

Para poder resolver el conflicto de forma eficaz, hay que sustentarse en dos pilares: la oración diaria y el perdón.

— La oración diaria significa el tener cada día un tiempo suficiente, pedir la luz del Espíritu, leer la Palabra de Dios en la lectura del día, meditar la Palabra para poder discernir y aplicarla en la situación que estamos viviendo.

— Con el perdón hemos de seguir la respuesta que Jesús da a la pregunta de Pedro: ¿Cuántas veces he de perdonar a mi hermano si me ofende? ¿Hasta siete? Y la respuesta de Jesús: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Es decir, siempre.

Tras la enseñanza hubo un coloquio para poder hacer preguntas. Al final del día compartimos una maravillosa y fraternal cena.

Alicia y Luis Isidro

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